“No se puede ser tan rara”. Pues sí, lo es. Ella lo es y se siente orgullosa de ello, o al menos eso refleja en cada movimiento o giro de su carrera musical. En cada entrevista y en cada actuación. Una visión de “rareza” fruto de contemplar algo que se sale de lo habitual, que se distancia con mucho de aquello que estamos acostumbrados a ver, sobre todo los amantes de la música pop. Y es rara, sí, pero es mucho más: es talento, riesgo y originalidad. Y así lo demuestra Lady Gaga más que nunca en su tercer trabajo discográfico, ‘Born this way’.
El primer sencillo del disco –que lleva su mismo nombre-, gustaba pero tampoco impresionaba. Se alejaba de ese impacto que produjo ‘Bad Romance’ y que era, en definitiva, lo que todos estábamos esperando. Sin embargo, paradojas de la vida, llegó ‘Judas’ para salvarlo y para hacernos pensar que quizás sí que merecía la pena darle un voto de confianza. Y días después, tras escuchar los 16 tracks del disco, sólo puedo decir que es un voto muy merecido y del que me siento gratamente satisfecha.
En época de novedades musicales –Britney Spears, Jennifer López, Beyoncé- no es fácil destacar, pero ella, por mérito propio, lo ha vuelto a conseguir. Desde la pasión de ‘The edge of glory’ hasta el pop-dance básico de ‘The Queen’ encontramos en ‘Born this way’ un compendio enérgico, fresco, pero oscuro y eléctrico de canciones que hablan sobre la necesidad de respetarse y quererse a uno mismo por lo que se es –eslogan indiscutible de Gaga-, de sentimientos de amor, de ruptura, de rebeldía y de ganas de vivir. Más de una quincena de canciones que bien podrían constituirse como himnos de unas u otras materias; que te hacen dar dos vueltas más a esa glorieta con el coche sólo para poder saborear un poco más de tal o cual canción. Un álbum que podría escucharse tanto en una concentración nocturna de moteros litrona en mano como en una discoteca de ambiente bailando toda la noche sin parar, como si no hubiera mañana -tema este último central de uno de los favoritos para quien escribe, ‘Marry the night’-. Guitarras eléctricas, gritos desgarradores, parlamentos en español, francés y alemán e incluso una sonata nupcial son los matices que hacen de este disco algo diferente, algo raro. En definitiva, algo ‘Gaga’.
‘Schiebe’, ‘Americano’, ‘Heavy metal lover’ o ‘Electric Chapel’ dan el ‘do’ de pecho, mientras la balada ‘You and I’ se alza como una de las mejores de la excéntrica cantante y ‘Bloody mary’ muestra un dance relajado con un mensaje potente.
¿La única decepción? La portada del disco. Tétrica y bastante hortera, propia de un aficionado cualquiera del Photoshop. Una 'Lady Harley' digna de las peores pesadillas de un quinceañero. Aún así, alegra poder decir que este es el único desacierto de un álbum que mejora con creces por calidad, carisma y mensaje a su antecesor, a pesar de tener el listón bastante alto. Un 9,5 para 'Born this way'. Incondicional a partir de hoy para cualquier disquetera pop que se precie.
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